Afecta a las tiendas online que venden a consumidores y cumplen alguna de estas condiciones:
- Tienen 10 trabajadores o más, independientemente de cuánto facturen.
- Tienen menos de 10 trabajadores, pero superan los 2 millones de euros tanto en facturación anual como en balance anual total.
Una clienta encuentra el producto, elige una variante y llega al pago. Utiliza el teclado porque no puede manejar el ratón. Al pulsar el tabulador, el indicador de foco desaparece y resulta imposible saber qué botón está seleccionado. La compra termina ahí. Este ejemplo hipotético muestra el impacto diario de la ley de accesibilidad para ecommerce: cada barrera dentro del recorrido puede dejar a una persona fuera del servicio.
Tienen 10 trabajadores o más, independientemente de cuánto facturen.
Muchos negocios revisan la portada, el catálogo y la velocidad de carga. El proceso completo incluye también el buscador, la selección de opciones, el carrito, la identificación, la seguridad, el pago, la confirmación y la atención posterior.
Desde el 28 de junio de 2025 existe en España un marco específico para determinados productos y servicios. Su aplicación al comercio electrónico suele generar dos dudas: qué empresas quedan incluidas y qué significa hacer accesible una tienda online. Resolverlas exige mirar la actividad, el tamaño legal de la empresa y el funcionamiento real de la web.

La norma está aprobada y ya se aplica
La Ley 11/2023, de 8 de mayo, incorporó al ordenamiento español la Directiva europea sobre requisitos de accesibilidad de determinados productos y servicios. El título I entró en vigor el 28 de junio de 2025. A fecha de 24 de septiembre de 2026, sus obligaciones ya son aplicables; no estamos ante una propuesta pendiente.
La Comisión Europea incluye expresamente el comercio electrónico entre los servicios cubiertos por el European Accessibility Act. La norma española define estos servicios como aquellos prestados a distancia, mediante webs o servicios para dispositivos móviles, por medios electrónicos y a petición individual de un consumidor, con el objetivo de celebrar un contrato.
Esa definición centra el análisis en operaciones dirigidas a consumidores. Una web corporativa que solo presenta la empresa requiere un estudio distinto al de una tienda donde el usuario contrata o compra directamente.
Este artículo ofrece orientación divulgativa. El alcance concreto depende de la actividad, los destinatarios, la estructura empresarial y otras normas aplicables. Una empresa con dudas debería contrastar su situación con asesoramiento jurídico y técnico especializado.
Pyme y microempresa significan cosas diferentes aquí
La ley de accesibilidad para ecommerce contiene una exención relevante para las microempresas que prestan servicios. La definición legal exige emplear a menos de diez personas y cumplir, además, uno de estos límites: volumen de negocio anual no superior a dos millones de euros o balance anual total no superior a dos millones.
Una empresa puede considerarse pequeña en una conversación cotidiana y quedar fuera de esa definición. Por ejemplo, una tienda con doce personas no cumple el criterio de plantilla, aunque su facturación sea reducida. La etiqueta general «pyme» tampoco acredita la exención.
Conviene documentar las cifras, la sociedad que presta el servicio y el momento al que corresponde la evaluación. Los grupos, proveedores externos y estructuras con varias sociedades pueden requerir un análisis más detallado.
La exención del artículo 3.3 se refiere a los requisitos y obligaciones del título I para microempresas prestadoras de servicios. Otras obligaciones de accesibilidad, consumo, igualdad o contratación pueden seguir siendo relevantes según el caso. Además, una tienda accesible amplía el número de personas capaces de informarse y comprar con autonomía.
La primera tarea consiste en confirmar el encaje jurídico. Copiar la conclusión de otra empresa puede conducir a una decisión incorrecta.
Qué exige la ley de accesibilidad para ecommerce
El anexo I de la Ley 11/2023 establece requisitos generales para los servicios incluidos. Las webs, aplicaciones en línea relacionadas y servicios móviles deben funcionar de forma coherente y adecuada, con información perceptible, manejable, comprensible y sólida.
Para el comercio electrónico añade obligaciones específicas. La tienda debe facilitar la información disponible sobre la accesibilidad de los productos y servicios en venta. También debe hacer accesibles las funciones de identificación, seguridad y pago, junto con los métodos de identificación y firma electrónica que utilice.
Traducido a una compra cotidiana, la revisión debería abarcar:
- Localización y comprensión de la información del producto.
- Selección de talla, cantidad, fecha u otras variantes.
- Incorporación y eliminación de artículos del carrito.
- Registro, inicio de sesión y recuperación de acceso.
- Lectura y corrección de errores en formularios.
- Elección del envío y aceptación de condiciones.
- Autenticación y pago.
- Confirmación de la operación y acceso al soporte.
La conformidad afecta al servicio completo. Una portada cuidada aporta poco si el usuario queda bloqueado al elegir una variante o corregir la dirección.

El recorrido de compra revela barreras que una captura oculta
Imaginemos una tienda de alimentación que ha mejorado el contraste de sus textos. Durante una revisión con teclado aparecen otros problemas: el menú no se despliega, el foco salta desde la cabecera hasta el pie y la franja de cookies cubre el botón de continuar.
Después, un lector de pantalla anuncia todos los botones de cantidad con el mismo nombre. Cuando falla el pago, el mensaje se muestra mediante un borde rojo sin explicación textual. Cada elemento parece pequeño visto de forma aislada; juntos impiden completar el pedido.
La W3C explica la accesibilidad web a partir de la capacidad de percibir, comprender, navegar e interactuar. También recuerda que beneficia a personas mayores, usuarios con lesiones temporales y quienes utilizan dispositivos o conexiones en condiciones difíciles.
Revisar una tienda exige recorrer tareas, no coleccionar pantallas. Conviene preparar varios escenarios: compra como invitado, compra con cuenta, cupón inválido, dirección incompleta, tarjeta rechazada y devolución. Las pruebas deben incluir móvil y escritorio cuando ambos canales estén disponibles.
El caso descrito es hipotético. Sirve para mostrar cómo una barrera técnica termina convertida en una venta imposible y en una experiencia excluyente.
Una primera revisión práctica de la tienda online
Una comprobación inicial ayuda a localizar riesgos evidentes. Todavía hará falta una evaluación proporcionada al alcance de la web y sus funciones.
Navegación mediante teclado
Recorre cabecera, buscador, filtros, fichas, carrito y pago utilizando tabulador, mayúsculas más tabulador, intro, espacio y escape. El foco debe verse, seguir un orden comprensible y llegar a todos los controles interactivos. Los modales han de poder cerrarse sin ratón.
Formularios y mensajes de error
Cada campo necesita una etiqueta reconocible. Las instrucciones deben indicar el formato esperado cuando sea relevante. Si aparece un error, la persona tiene que identificar qué ocurrió, dónde está el problema y cómo corregirlo. El color puede apoyar el mensaje, aunque nunca debería cargar con todo el significado.
Contenido, estructura e imágenes
Los encabezados deben organizar la página con lógica. Los enlaces y botones necesitan nombres que expliquen su acción. Las imágenes informativas requieren alternativas de texto adecuadas; las decorativas pueden marcarse para que la tecnología de apoyo las ignore.
Contraste, ampliación y contenido dinámico
Comprueba textos, iconos, estados y controles con distintos tamaños y niveles de zoom. Los avisos de carrito, validaciones y confirmaciones dinámicas deben comunicarse también a las tecnologías de apoyo.

Un plugin no puede cerrar por sí solo la revisión
Las herramientas automáticas localizan contrastes insuficientes, atributos ausentes y determinados errores de código. Aportan velocidad y permiten repetir controles después de cada cambio.
Su alcance tiene límites. Una máquina puede confirmar que una imagen posee atributo alternativo, pero necesita contexto para valorar si el texto describe la información útil. También puede detectar un botón sin nombre y pasar por alto que el orden del proceso resulta confuso.
La W3C advierte de que ninguna herramienta aislada determina si una web cumple todas las pautas. La evaluación humana sigue siendo necesaria. Por eso, instalar un complemento o una capa visual no acredita automáticamente la conformidad con la ley de accesibilidad para ecommerce.
Una revisión sólida combina métodos:
- Comprobaciones automáticas durante desarrollo y mantenimiento.
- Pruebas manuales con teclado y ampliación.
- Uso de lectores de pantalla y otras tecnologías de apoyo cuando corresponda.
- Revisión del contenido y de los mensajes.
- Pruebas del recorrido completo con personas que conozcan las necesidades de accesibilidad.
El informe debe describir alcance, páginas, flujos, fecha, métodos, incidencias y límites. Una puntuación sin contexto ofrece muy poca información para corregir.
El proveedor externo no absorbe toda la responsabilidad
Muchas tiendas dependen de una plataforma, una pasarela de pago, módulos de envíos, plugins y contenido de terceros. Esa cadena reparte tareas técnicas, aunque la empresa necesita coordinar el resultado ofrecido al consumidor.
El artículo 14 de la Ley 11/2023 indica que la subcontratación de un servicio o de una parte del mismo no debe comprometer su accesibilidad. El prestador mantiene las obligaciones que le correspondan. Por eso conviene aclarar responsabilidades antes de comprar un tema, contratar un desarrollo o añadir una integración.
El contrato y el brief pueden incluir:
- Requisitos de accesibilidad y referencia técnica acordada.
- Alcance de las pruebas y tecnologías incluidas.
- Entregables, evidencias y criterios de aceptación.
- Responsabilidad sobre actualizaciones de plataforma y módulos.
- Procedimiento para corregir incidencias.
- Tratamiento de componentes de terceros.
- Formación para quienes publicarán contenido.
Una tienda accesible puede deteriorarse con una actualización, una campaña o una nueva plantilla de producto. La gestión posterior forma parte del servicio.
La información de accesibilidad también debe publicarse
Los prestadores incluidos deben explicar en sus condiciones generales o en un documento equivalente cómo cumple el servicio los requisitos aplicables. La información debe describir el servicio, su funcionamiento y el seguimiento de la conformidad. La ley exige mantenerla actualizada mientras el servicio continúe activo.
Este documento requiere datos reales. Una frase genérica que declare la web «100 % accesible» puede ser engañosa si existen barreras conocidas o áreas sin evaluar.
Una información útil debería identificar:
- Servicio y canales incluidos.
- Requisitos y referencia utilizados en la evaluación.
- Fecha, alcance y método de la última revisión.
- Limitaciones o contenidos pendientes, cuando existan.
- Alternativas disponibles para completar la operación.
- Canal accesible para comunicar incidencias.
- Medidas de seguimiento y actualización.
La empresa también necesita un procedimiento interno. Cuando alguien notifique que no puede pagar o registrarse, soporte debe saber dónde enviar la incidencia, qué información solicitar y qué alternativa ofrecer sin trasladar una carga innecesaria al cliente.
La transparencia permite priorizar mejoras y comprobar avances. Además, evita que el documento público quede congelado mientras la tienda cambia cada semana.
Cómo aplicar la ley de accesibilidad para ecommerce sin bloquear el proyecto
Una revisión completa puede descubrir decenas de incidencias. El orden de actuación debería considerar la gravedad de la barrera, el número de usuarios afectados, la frecuencia de la tarea y el esfuerzo necesario para corregirla.
Empieza por los flujos imprescindibles: localizar un producto, entender sus condiciones, añadirlo al carrito, identificarse, pagar y recibir confirmación. Corrige primero cualquier bloqueo que impida completar esas acciones. Después amplía la revisión a cuenta, devoluciones, promociones, soporte y contenidos históricos.
Conviene asignar responsables por capas. Diseño controla contraste, jerarquía y estados. Desarrollo trabaja semántica, teclado, foco y compatibilidad. Contenidos revisa textos, encabezados y alternativas. Operaciones valida el proceso. Soporte recoge incidencias. La dirección fija recursos y criterios de aceptación.
Al crear o actualizar una web o tienda online con CamaleónCloud, la accesibilidad debería aparecer desde el brief y continuar en diseño, desarrollo, carga de contenidos y mantenimiento. Incluirla al principio reduce correcciones posteriores y evita que quede relegada a una revisión final.
Cada cambio relevante merece pruebas en los flujos afectados. Publicar una nueva pasarela o sustituir el selector de variantes puede reabrir barreras ya corregidas.
Una compra accesible se comprueba realizando la compra
Regresemos a la clienta del principio. El equipo localiza el foco invisible, corrige su estilo y continúa probando. Después descubre que el mensaje de pago rechazado tampoco se anuncia y que la confirmación pierde el título del pedido. La primera incidencia abre una revisión más útil del recorrido.
La ley de accesibilidad para ecommerce obliga a determinadas empresas y contempla una exención concreta para microempresas prestadoras de servicios. La situación de cada negocio debe documentarse con los criterios legales, sin deducirla únicamente por su tamaño aparente.
Para las tiendas incluidas, el trabajo afecta a diseño, código, contenido, proveedores y atención al cliente. Una auditoría puntual ofrece una fotografía; el mantenimiento conserva los avances cuando cambia el servicio.
La próxima revisión puede empezar con una tarea sencilla: comprar un producto utilizando únicamente el teclado y registrar cada momento de duda o bloqueo. Ese recorrido mostrará dónde necesita intervenir el equipo y permitirá convertir una obligación jurídica en una experiencia que más personas puedan completar de forma autónoma.

